Aprendiendo

2da Jornada Rugby Madrid – Equipo Sub6 de San Isidro Rugby Club

Uno, que está acostumbrado a valorar y analizar la evolución de los equipos de las distintas categorías de SIRC por los que ha pasado, de repente se da cuenta de que es un gerundio un tanto vacío, sobre todo si el periodo temporal es corto; pero, además, es escaso en lo que se refiere a la cantidad de cosas que me gustaría incluir en él.

Primero, el entrenador, o el monitor. Nunca hubiera dicho, a mis años, que unos niños iban a enseñarme. Para empezar, aprender a entender su mundo y poder aplicar los conocimientos sobre este deporte de modo comprensible para ellos. Manejar sus tiempos (cortos espacios útiles de atención), ofrecer contenidos divertidos y, a la vez, didácticos. En fin, un tratado de habilidades muy peculiares que debemos desarrollar los monitores.  Sin embargo, eso no es lo más importante. Esos críos te obligan a ver y tratar la realidad desde otra perspectiva. La mayor parte de las ocasiones proporcionando soluciones simples a cuestiones que los mayores nos empeñamos en complicar.

Después, los padres. Muchos podrán pensar que vienen, dejan a los críos durante una hora y media en el entrenamiento y así pueden relajarse un rato. Y hemos estado comprobando que muchos, especialmente los nuevos en esto, se quedan para observar….y resulta que aprenden. Ven a sus hijos en otro ambiente, les observan actuar con otros niños en un contexto que nunca antes imaginaron. Y les gusta. Les gusta que el respeto sea parte del entrenamiento al igual que ayudar a sus compañeros. Y preguntan. “Mi hijo viene hoy por primera vez y no sabe lo que tiene que hacer”. “No os preocupéis. No tiene que hacer nada. Sólo jugar con los otros”. En los partidos: ¿por qué hacen un pasillo y se aplauden? ¿qué es el tercer tiempo? Las respuestas a esas preguntas dejan, a partes iguales, maravillados y satisfechos a esos padres que, ahora sí, piensan que han acertado con el deporte para sus hijos.

Por último, los niños. Son quienes más lo aprovechan. Aprenden a convivir con otros, a ayudarse. Un episodio más en su trabajo de formarse como personitas. Y, por supuesto, aprenden a jugar al rugby, que, en definitiva, es a lo que hemos venido. Y a fe que lo demuestran. Quienes volvimos a disfrutar de un espectacular sábado de noviembre (aunque hubiéramos jurado que era mayo) pudimos apreciar cómo aplican, en los campos de Orcasitas, lo que van asimilando poco a poco.

Placajes que alguno ya hubiéramos querido hacer alguna vez, pases (sí, pases entre niños que lo único que ven es el balón), lucha, entrega y, sobre todo, unas enormes ganas de divertirse.

Por eso, APRENDIENDO, es la palabra elegida como nuestro propósito.

Mario, Paco, Bruno, Israel, Kike, Víctor, David, Luis, Pablo, Nico Garnica, Nico Sánchez de Pedro, Jaime, Jesús y Dani (espero no haberme dejado ninguno) nos proporcionaron, divididos en dos equipos (San Isidro Fuencarral y San Isidro El Pardo), cuatro espléndidos partidos llenos de emoción, alguno, y de jugadas preciosas, todos ellos.

Por cierto, el futuro de San Isidro lleva seis victorias, un empate y una derrota en ocho partidos. Ahí queda.

Por último queremos hacer mención a uno de nuestros jugadores más pequeños, Mateo, quien asistió a la jornada, si bien no jugó y a Mario y Bruno por su excepcional esfuerzo durante toda la mañana.

Hasta dentro de muy poco.

 

¡Aúpa San Isi!

 

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