Casi sin aliento

CAU, 66 – San Isidro B, 37

A la tercera batalla, contra el CAU, llegamos casi sin aliento. El campo, Orcasitas. Abajo. Siempre gusta jugar sobre hierba de verdad, aunque las amplias dimensiones en este caso no fuera a ayudar a unas piernas ya muy cansadas, tras una campaña que estaba resultando larga. Había demasiados claros en las líneas y, en concreto, la primera línea estaba seriamente mermada. Entre las bajas, la de Canche, sancionado en un partido extra; y la de Miguelón, que allí se presentó, con sus vértebras dañadas, pero para el cual la primera línea ha quedado proscrita. Eso acabaría resultando fatal.

Sin embargo, empezamos bien. Como es tradición, al sonido del silbato salimos de la trinchera y atacamos. Esta vez apoyaba el avance la precisa artillería de Sorin, que llevaba el balón, indefectiblemente, a su 22 y casi a su 5. Él mismo, en el minuto 4, marcó un golpe. Los morteros preparaban el terreno. Poco después, volvió a poner un balón, verdadero regalo, a 10m de su zona de marca. Tras ganar la touche, era el minuto 8, Peris marcó y el rumano transformó, como hizo también en el m 12, tras un ensayo de Juan Matos.

En el primer cuarto de hora ganábamos 17-0. En otro mundo más amable habríamos aguantado el resultado diez minutos, y el partido habría sido otro. Pero vivimos aquí y ahora, y las cosas no fueron tan bellas. De alguna forma, se repitió el escenario del partido contra Cisneros. La defensa empezó a hacer aguas y por velocidad el rival, con protagonismo especial de su legión extranjera, superó una y otra vez nuestra anquilosada línea de placaje. La situación, además, la agravaba la pérdida del control de las melés por nuestra parte.

Así, en los minutos 21, 27, 31 y 40, encajamos sendos ensayos, todos ellos casi bajo palos y, por tanto, transformados. AJ y De la Pisa, pura raza, realizaron algunos buenos placajes y Sorin, con la artillería de campaña, marcó un drop en el m 24, pero el partido había cambiado de manos (20-35 en el descanso). La reanudación esta vez no fue mejor y encajamos ensayos en los m 45, 50 y 54, este último transformado.

Una vez más, sacamos fuerzas de flaqueza, tiramos de orgullo, y marcamos en el minuto 59, gracias a Eugenio, móvil como tercera línea, y en el 68 a través de Pumuki, rápido en un golpe a favor. Íbamos a demostrar que, si hay que morir, se muere de pie. En el minuto 71, incluso forzamos un ensayo de castigo.

El CAU, no obstante, volvió a marcar en los minutos 73 y 77 y el partido quedó en 66-37.

(Jugaron; Javier Larratxe, Juanma, Podesta, Iñaki Larratxe, Touch, Miguelón, Eugenio, Isma, Peris, Sorin, Fernando, Juan Martos, AJ, Pistolas, Quique de la Pisa, Ricardo, Job, Claudio y David Navarro).

Javier Larratxe, Capitán.

 

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