Yo o el Caos

El general De Gaulle, allá por 1968, hubo de dimitir y convocar elecciones forzado por las revueltas de aquel tortuoso Mayo revolucionario. Se quiso presentar como la única opción. Su lema de campaña quedó para la posteridad pero a él no le fue demasiado bien.

Bien puede ser el lema del día 27 de Abril de 2019 en el rugby madrileño. Una serie de decisiones, a mi modo de ver, desafortunadas, hacen coincidir la celebración de unas oposiciones en la Ciudad Universitaria, un maratón en los alrededores, una nueva jornada de la FMR y la final de la Copa del Rey (éstas dos últimas en el mismo escenario). El caos originado deslució, cuando menos, el espectáculo. Y es que, quien mucho abarca poco aprieta.

Aprovechando el emocionante tramo final del partido de la Final de Copa, intentaremos deshacer el caos que las reglas del rugby provocan en los recién llegados. Vaya por delante que lo que trataremos tiene un fuerte componente subjetivo y lo que escribiremos es una opinión más acerca de lo ocurrido.

Los seguidores de Alcobendas reclamaron, ruidosamente, que las jugadas que se sucedieron entre los minutos 75 y 90 terminasen en un ensayo de castigo a favor de los de blanco. Un ensayo de castigo se concede cuando el equipo defensor, mediante antijuego o reiteradas infracciones, impide conseguir un más que probable ensayo del equipo que ataca (ley 22.17).

Eso dice el reglamento y éstas son las estadísticas (en contra del Barcelona) de esos 15 minutos de infarto: 8 golpes de castigo, un golpe franco, 3 melés derrumbadas (puede que voluntariamente, dada la superioridad de la delantera de Alcobendas) y un jugador de primera línea (azulgrana) expulsado por derrumbar la melé. Todo ello a cinco metros de la línea de ensayo y prácticamente debajo de los palos. El árbitro del partido no consideró que todas estas infracciones debieran desembocar en un ensayo de castigo (siete puntos, sin necesidad de transformación)  mientras que para los aficionados madrileños (entre los que me incluyo) era más que evidente. El comportamiento de los jugadores de Alcobendas fue modélico sin que se produjese queja alguna. Esto es rugby.

Nos trasladamos al caos en la jornada de los peques. A la hora de inicio de los partidos, San Isidro R. C. era el único equipo con sus dos formaciones completas listas para jugar. No pudo ser debido a los problemas de movilidad y aparcamiento que sufrieron todos los padres, provocados por una organización descuidada.

Según se van completando los equipos, comienzan los partidos de un modo un tanto desordenado. Dos frentes simultáneos nos esperaban: Arquitectura Rojo y Cisneros B. Contra estos segundos decidimos presentar a nuestros jugadores más pequeños. Y resultó un partido muy competido, con ambos equipos mostrando muy buenas maneras. Los noveles se van afianzando. Algo más desequilibrado resultó el enfrentamiento contra Arquitectura, en el que los Linces arlequinados impusieron su mayor experiencia y su mejor hacer.

Tercer partido, muy descafeinado, contra 501/Mad debido a que se presentan con tan solo 4 jugadores, muy, muy inexpertos. Una vez más, Jaime se ofreció para completar la formación rival y demostró de lo que es capaz, con una actuación más que notable y marcando dos ensayos. Aún así, la superioridad los Lagartijas fue incontestable.

Último partido contra Hortaleza, nuestro Clásico. Y respondió a todas las expectativas: juego vibrante y posesiones alternas, lucha, bonitas jugadas, placajes, ensayos,….

Y aquí ocurrió un hecho extraordinario, al menos para los monitores que allí estábamos presentes. Nunca habíamos visto conseguir un ensayo, a un equipo de Linces, mediante la formación  de un “maul” (agrupación que permite avanzar al equipo atacante, protegiendo y empujando al portador del balón, rompiendo la resistencia del equipo defensor, para una vez traspasada la línea de ensayo, posar el balón). Puro espíritu San Isidro. Una imagen que habría emocionado a los más veteranos del club. Una delicia.

De este modo terminó una jornada extraña, caótica. Tanto que se nos olvidó hasta el tercer tiempo. Imperdonable.

Jugaron (como los ángeles): Ruy, Olivia, Jorge, Jaime, Saúl, Luis, Isra, Edu, Sebi y Luke.

Lo mejor: A pesar del desorden,  nuestros niños siguen afianzando conceptos, mostrando una progresión que nos encanta y todo ello en el incomparable marco del Estadio Central, el estadio de nuestros Leones.

Lo peor: Una jornada que, siendo muy ambiciosa, se quedó por el camino.

¡AÚPA SAN ISI!

Carlos ‘Iberia’

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