Rugby para empezar bien un macropuente

 

Autor: Carlos Iberia

Mientras una gran parte de la población dirigía sus pasos hacia diferentes lugares de ocio por el camino del macropuente que todos los años nos regala la Constitución española y la Inmaculada Concepción, unos cuantos indómitos niños y sus correspondientes padres se plantaban en Pozuelo para participar en el torneo organizado por CRC.

Imagino las caras de susto en esas casas pensando que el madrugón no sólo traía sueño sino que el pronóstico del frío era inapelable. Sin embargo, a pesar del gélido amanecer, el día fue espléndido y contribuyó a una fabulosa jornada de rugby.

Nuestros valientes (David, Mario, Dani, Jesús, Víctor, Ruy, Mateo Palomo y Adriana) nos obsequiaron con cinco estupendos partidos (habrían sido 6, pero Cisneros no presentó equipo) llenos de ensayos, de placajes, de carreras,…..y sobre todo, como agradable sorpresa, una concentración continua durante el tiempo de juego; algo a lo que los pequeñines no nos tenían demasiado acostumbrados. Este factor hizo que el orden en el juego fuera un elemento relevante y esto es un motivo de orgullo para los entrenadores. Poco a poco vamos cumpliendo los objetivos y completando etapas.

Destacar el buen ambiente y trato cordial con casi todos los rivales a los que nos enfrentamos: CRC (amarillo y azul), Alcorcón, Alcobendas y Vrac.
Una vez más, nuestras lagartijillas disfrutaron de un mini tercer tiempo, estupenda costumbre que está empezando a cuajar, gracias a la fenomenal disposición de los padres. Este es el camino que debemos seguir.

Lo mejor: El ánimo de nuestros ocho valientes. Si no me equivoco, el debut de Ruy, uno de los más pequeños de la categoría, que jugó en dos de los cinco partidos.

Lo peor: El extraño espíritu competitivo de los de Valladolid, impropio de la categoría.

 

¡Aúpa San Isidro!

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