Veintiocho de Noviembre de 2020. Como en una película futurista, lospeores augurios, para los puristas del rugby arcaico, se han hecho realidad:la “melèe” ha muerto. Y los de World Rugby no son los culpables. Se lodebemos al virus que, desde hace casi un año, nos ha cambiado la vida.Éste podría ser el titular de cualquier periodicucho sensacionalista, peroestén tranquilos mis queridos trogloditas. No es más que un reclamoestilístico para atraer la atención sobre el hecho de ...
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