Ahora no, pero….

Como todos sabéis, de momento, no nos interesan los resultados de los partidos que juegan nuestros pequeños. Enfrentamientos no competitivos, nada de actas, ni de árbitros federados y unas pocas reglas para poder jugar. Procuramos que los niños sólo se preocupen por divertirse y, por este camino, aprovechamos para enseñarles valores y técnica de juego, por ese orden. Afortunadamente nadie pregunta por el resultado.

A pesar de todo lo expuesto, el rugby, como todos los deportes, tiene un sistema de puntuación. Se compite para intentar ganar y eso requiere contar; ensayos y puntos.

¿Cómo se marca un ensayo? La forma más habitual es posando el balón dentro de la zona de marca del rival; en cualquier punto de la misma.  Eso lo sabemos todos. Sin embargo existe alguna que otra, peculiar, manera de hacerlo. Por ejemplo, haciendo tocar el balón con los protectores de los postes, siempre y cuando esté también en contacto con el suelo. Incluso se pueden conseguir los cinco puntos que vale el ensayo estando el jugador fuera del campo. Para ello debe estar cerca de la zona de marca para así, si el balón llega cerca de él, poder posarlo en el suelo. La única condición que se exige es que el jugador no sea el portador del balón.

Después de marcar un ensayo aún se puede incrementar el número de puntos hasta siete. Dos  más mediante la “transformación del ensayo”. Desde un punto dentro del campo, perpendicular a la zona de marca, a la altura del lugar donde se posó el balón se intentará pasarlo por encima del travesaño y entre los dos postes verticales, golpeando el balón con el pie.

Esos mismos 7 puntos (sin necesidad de posar el balón en la zona de marca y ni transformando el ensayo) suben al marcador de un partido con el llamado “ensayo de castigo”. Ocurre cuando el equipo defensor evita un más que posible ensayo mediante una jugada que implique una infracción grave del reglamento (juego sucio).

Después de una infracción en el juego, que conlleve un puntapié de castigo, lograremos tres puntos si pasamos el balón entre los dos postes y por encima del travesaño.

También tres puntos se consiguen en una de las jugadas más complejas, técnicamente, del rugby. En movimiento, golpeando el balón después de un bote pronto, pasando el balón entre los postes y por encima del travesaño transformaremos un “drop goal”.

Pasarán algunos años para poder disfrutar de esta variedad de opciones con nuestros Linces. Mientras tanto disfrutaremos de sus ensayitos. Como esos que nos obsequiaron, con abundancia, el pasado sábado.

Cuatro partidos, el tercero se nos atragantó un poco, contra Hortaleza (Rojo y negro), Osos y Liceo. Una mañana bien agradable para disfrutar del balón ovalado y con la incertidumbre de una jornada con más partidos que en las anteriores. En general, los partidos fueron bien jugados por los “lagartijas” (con la excepción del primer tiempo del tercero) demostrando un mayor conocimiento del juego y desplegando una gran variedad de recursos técnicos.

Hemos llegado a ese punto, para alegría de los monitores, en los que ya pedimos que los jugadores busquen el apoyo de sus compañeros para hacer y recibir pases. Nos gusta que el concepto de equipo esté por encima de cualquier otra consideración y que empiecen a abandonar las acciones individuales, solitarias. Y resulta que responden muy bien. Dejan de lado su “egoísmo” para colaborar como un conjunto. Nos sentimos orgullosos de ellos.

Seguimos luchando contra esas desconexiones temporales, esos minutos en que salimos a buscar a los peques y los encontramos en Babia; seguimos trabajando para que una serie de cuatro partidos no se hagan cuesta arriba. Poco a poco, vamos ganando la batalla.

En el aspecto técnico, estamos entrenando el “hand-off” (apartar al rival usando un brazo) y los mauls (agrupaciones de jugadores, en pie, en la disputa del balón). Para nuestro gusto, demasiado pronto pero lo cierto es que su rápido progreso provoca estas situaciones de un modo natural.

Jugaron: Edu, Saúl, Lucas, Gabi, Jaime, Luis, Luke, Isra, Sebi e Íñigo.

Lo mejor: Ese sentido de equipo que va calando en los Linces.

Lo aún mejor: Los Linces más pequeños ya empiezan a buscarse la vida, sin la red de protección que les otorgaban los mayores.

Lo peor: Los (pocos) momentos de desconexión.

¡AÚPA SAN ISI!

Carlos Suárez – Monitor S6

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