Pequeños grandes jugadores…

La llegada de la primavera suele venir acompañada con el aumento de las tan temidas alergias, el comienzo de la floración de las plantas y el atisbo de las vacaciones de Semana Santa. En nuestra Liga de Sub-14, llegó con la semifinal de Bronce de la Liga, que nos volvía a enfrentar al Tasman de Boadilla sólo quince días después del partido numantino que glosé oportunamente. Por tal motivo, esperábamos que los chicos de Boadilla llegaran con ganas de revancha deportiva, y entrenamos estas dos últimas semanas intentando mejorar aspectos que no habían salido como queríamos en aquel partido.

En esta ocasión el Tasman llegó con algún jugador más que el anterior, pero seguía claramente corto de efectivos para un partido de finales de temporada. Nuestros jugadores estaban convocados, como siempre, una hora antes del comienzo del partido, pero en esta ocasión se notaba tensión deportiva en el ambiente. Esta tensión deportiva se huele en los partidos de los adultos, pero es más difícil conseguirla a edades tempranas. Este sábado 23 de marzo los tritones vinieron concentrados, perdón, muy concentrados, y se notó en el vestuario y en el calentamiento posterior.

Los chicos querían ganar el partido, y se pusieron a ello desde el principio. En los primeros quince minutos el balón fue enteramente arlequinado. Ganábamos las melés, las touches, los mauls, los rucks, todo, y, si ellos tenían por casualidad el balón, placábamos con ganas. Fruto de ese dominio, en apenas trece minutos habíamos ensayado cuatro veces, por medio de Santi Sánchez, Guillermo, Zunzu y Guido, es decir, un tres cuartos y tres delanteros, dos de la primera línea del equipo, lo que indica que seguíamos fiel a nuestro juego, aprovechando la superioridad manifiesta de nuestra delantera. Lamentablemente, Silvano no pudo transformar ninguno de los ensayos, por estar algo laterales y soplar un viento molesto para el pateo. 20-0 y ellos, desconcertados, no sabían cómo pararnos.

Cambiaron algunos jugadores de posición en la delantera, pero nuestros chicos seguían muy concentrados, y sin dejar pensar a los contrarios. Se jugaba en la veintidós contraria, se apretaba en cada jugada, se asfixiaba con presión la salida del Tasman, y, así, llegaron otros dos ensayos de Miky y de Pedro, también delanteros, en jugadas de pick and go y presión. 30-0 en el minuto 23 de partido. Los últimos cinco minutos vieron el despertar del Tasman, con una mayor presión en los rucks que significó que ganaran los primeros, y un juego desplegado que fue neutralizado por nuestros tres cuartos, implacables en defensa. Así llegamos al descanso.

Tras unos minutos de recuperación, comenzó el segundo tiempo con la misma tónica que el final del primero. Sin embargo, dos despistes prácticamente seguidos en defensa provocaron dos carreras con resultado de ensayo del rival. 30-10 y los de Boadilla subiendo la moral por momentos. En otras épocas pretéritas, encajar dos ensayos seguidos hubiera podido quebrantar fácilmente la moral de nuestros chavales, pero ayer no estaba el horno para esos bollos, sino para hacer un pastel de juego y ganas. Se sufrió, sería necio negarlo, pero se defendió como nunca esta temporada, con placajes duros, con despliegues defensivos flexibles y ágiles, y con ganas de seguir “mordiendo” en el marcador. En una jugada de apoyo de todo el equipo acabó ensayando Zunzu su segunda marca, poniendo el 35-10.

El Tasman no se rendía y seguía apretando. Anotó dos ensayos transformados entre los minutos 45 y 52, poniéndose a once puntos, 35-24, a falta de diez minutos. Pero no pudieron volver a cruzar la línea de marca. Los que entraron de refresco sabían que tenían que darlo todo, y así lo hicieron. Ellos tuvieron una oportunidad clara que fue truncada por la fe ( y el placaje) de nuestra línea. Terminó el partido y dimos gracias a Dios por ofrecernos, en ligas como ésta de chavales, partidos tan buenos como este.

En el corro final, y en el vestuario posteriormente, felicitamos, uno a uno, a todos los jugadores, por la entrega, el coraje, la fe y el juego desplegados este sábado, en el que fueron, sencillamente, pequeños grandes jugadores de rugby.

Antes de acabar, agradecer a Richie y Álvaro su asistencia al partido, a pesar de no estar convocados. Ellos son tan artífices de la victoria como sus compañeros.

Los tritones fueron, de inicio,

Miki, Zunzu, Guido; Guillermo, Pedro y Ruy; Saúl, Mauro, Santi Sánchez, Silvano, Guti, Santi Ricart y Ros Llamas.

También jugaron Nico Báguena, Pablo de Rafael, Víctor, Fermín, Santi Pérez, Jaime Navarro, Minimoi, Ethan y Chuky.

Sangre y Cielo.

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