No es una clase de literatura, ni siquiera un aviso a navegantes perdidos en este mundo invitándolos a retomar un rumbo de vida determinado. No. Es mucho más sencillo que eso.
Quienes son asiduos a estas crónicas ya habrán leído, o escuchado en alguna de las muchas tertulias que estos escritos generan (ja, ja,…), algo parecido a lo que viene en las siguientes líneas.
Cuando entrenaba a jugadores adolescentes, quienes, sobre el papel, son capaces de procesar un alto porcentaje de ...
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